Cinco meses y 10 días, más o menos, desde la última entrada.
Chicos, chicas, mil disculpas.
Me explico: me secuestraron los alienígenas y no pude subir más post a este nuestro sitio. Y ahora me han devuelto y no sé qué experimentos me hicieron pero repentinamente me siento más benevolente que nunca.
La última vez supliqué si alguien tenía el mail de Tim Burton, ya en serio: ¿Ninguno lo consiguó? Por si les llama, cuéntele que estamos subiendo cuentos inspirados en él y Big Fish.
Sí, damas y caballeros, como lo leen. Los chicos del salón B-33 (que ahora están desparramados en diferentes secciones y jugando a que son psicólogos) vieron la película Big Fish y como trabajo final escribieron cuentos como si ellos fueran Edward Bloom. (Si no la han visto, ¿qué esperan?)
Los cuentos van casi íntegros, a no ser por la edición y su respectiva corrección a cargo de su servidora. (Luego me pregunto por qué no lo pedí en formato Word. Los estoy transcribiendo.)
Si los cuentos les parecen absurdos, relájense y disfruten.
La premisa es: usted es el gran pez, cuente un cuento...
Ahí les va el primero:
EL EPISODIO DE LA AVESTRUZ
Por: Marielos Burgos Martínez
-"Hijo, ¿alguna vez te conté sobre tu primer día de clases?, solo recordarlo me da mucha risa. Todo comenzó un día lunes. Te levantamos muy temprano, quizá eran como las 6 de la mañana, sí, el loro morado cantaba siempre a esa hora.
Tu madre comenzó a perseguir los huevos para hacerlos en el desayuno, y los plátanos discutían siempre sobre quién sería el primero en desnudarse y entrar a la cacerola. Mientras, yo buscaba las llaves para irte a dejar.
Desayunaste muy alegre y estabas entusiasmado por tu primer día de clases, ya que algunos vecinos iban a la misma escuela que tú. De pronto, un gorila se acercó al auto y comenzó a golpearlo; quería sacar unas bananas que tu tía Claudia noshabía regalado. Las tomó y se fue rápidamente. Me acerqué a ver sino había arruinado el auto y efectivamente sí lo había hecho. Y me puse a pensar en cómo ibas a ir a la escuela. No quedaba muy lejos, pero si íbamos caminando llegarías tarde.
Al instante se me ocurrió que fuéramos en la avestruz de tu abuelo. Estaba un poco vieja, pero solo seríamos tú y yo sobre ella, lo cual no sería mucho peso. La idea no te gustaba, pero te dije que confiaras en mí y que todo iba a salir bien. A medio camino la vieja avestruz no quiso caminar más y se echó. Por más que tratamos de levantarla fue imposible. Sin embargo, ese día tuvimos mucha suerte, detrás nuestro venía la profesora Margarita y en su elefante aún había espacio para ti.
Y así fue como llegaste el primer día a la escuela."
PD: Sean buenos, dejen sus comentarios. Gracias.
domingo, 26 de julio de 2009
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Me hubiera encantado estar en tu clase...!!!! se la pasa uno muy bien en tus blogs...Un abrazote..
ResponderEliminarHola Lorena, saludos. ¿Y ahora que será de nuestro blog? Es agradable saber de usted. Suerte en todo
ResponderEliminarLo haré inmortal, eso haré, Guillermo (o eso espero), un saludo.
ResponderEliminarHola Lore!! Que bueno ke esta reviviendo el Blog y espero ke sea para algo buenoo!!
ResponderEliminarEsta genial la historia del avestruz!
Pd.: perdone x el uso de ke!
Creo que no hay nada mejor que los delirios improvisados.
ResponderEliminar¡Loree!.. ¡moriré! ¡¡¡extraño la U!!!.. ¡sufro! ¡sufro!....
ResponderEliminargracias por no dejar en el olvido nuetro queridísimo blog...
Pero si usted sabe cómo regresar...
ResponderEliminarHola Lore cómo está soy Yaneth hace mucho que no pasaba por aquí digame por qué cerró su blog yo pasaba por ahí con mucha frecuencia pero un día llegé y ya no estaba, el último post que leí fue uno que hablaba de la suerte de no tener suerte con los hombres las últimas frases eran ¡Uhh! de la que nos salvamos
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