domingo, 26 de julio de 2009

Revive la jaula y los cuentos a lo Tim Burton

Cinco meses y 10 días, más o menos, desde la última entrada.

Chicos, chicas, mil disculpas.
Me explico: me secuestraron los alienígenas y no pude subir más post a este nuestro sitio. Y ahora me han devuelto y no sé qué experimentos me hicieron pero repentinamente me siento más benevolente que nunca.

La última vez supliqué si alguien tenía el mail de Tim Burton, ya en serio: ¿Ninguno lo consiguó? Por si les llama, cuéntele que estamos subiendo cuentos inspirados en él y Big Fish.

Sí, damas y caballeros, como lo leen. Los chicos del salón B-33 (que ahora están desparramados en diferentes secciones y jugando a que son psicólogos) vieron la película Big Fish y como trabajo final escribieron cuentos como si ellos fueran Edward Bloom. (Si no la han visto, ¿qué esperan?)

Los cuentos van casi íntegros, a no ser por la edición y su respectiva corrección a cargo de su servidora. (Luego me pregunto por qué no lo pedí en formato Word. Los estoy transcribiendo.)

Si los cuentos les parecen absurdos, relájense y disfruten.

La premisa es: usted es el gran pez, cuente un cuento...
Ahí les va el primero:

EL EPISODIO DE LA AVESTRUZ

Por: Marielos Burgos Martínez

-"Hijo, ¿alguna vez te conté sobre tu primer día de clases?, solo recordarlo me da mucha risa. Todo comenzó un día lunes. Te levantamos muy temprano, quizá eran como las 6 de la mañana, sí, el loro morado cantaba siempre a esa hora.

Tu madre comenzó a perseguir los huevos para hacerlos en el desayuno, y los plátanos discutían siempre sobre quién sería el primero en desnudarse y entrar a la cacerola. Mientras, yo buscaba las llaves para irte a dejar.

Desayunaste muy alegre y estabas entusiasmado por tu primer día de clases, ya que algunos vecinos iban a la misma escuela que tú. De pronto, un gorila se acercó al auto y comenzó a golpearlo; quería sacar unas bananas que tu tía Claudia noshabía regalado. Las tomó y se fue rápidamente. Me acerqué a ver sino había arruinado el auto y efectivamente sí lo había hecho. Y me puse a pensar en cómo ibas a ir a la escuela. No quedaba muy lejos, pero si íbamos caminando llegarías tarde.

Al instante se me ocurrió que fuéramos en la avestruz de tu abuelo. Estaba un poco vieja, pero solo seríamos tú y yo sobre ella, lo cual no sería mucho peso. La idea no te gustaba, pero te dije que confiaras en mí y que todo iba a salir bien. A medio camino la vieja avestruz no quiso caminar más y se echó. Por más que tratamos de levantarla fue imposible. Sin embargo, ese día tuvimos mucha suerte, detrás nuestro venía la profesora Margarita y en su elefante aún había espacio para ti.

Y así fue como llegaste el primer día a la escuela."



PD: Sean buenos, dejen sus comentarios. Gracias.