
Tengo una amiga cuyo nombre en náhuatl significa flor de aullidos de lobo, o flor de río de amor. Recién me entero lo de aullidos de lobo, y eso me gusta todavía más; le agrega cierto misticismo del que ya goza bastante. La flor de aullidos de lobo emprendió una fantástica tarea. Está procurando leer toooodos los libros posibles, infantiles, no infantiles y todo lo que halle a su alcance -incluida mi alacena- para ver si unos doce chicos de su taller les da por leer. Pero no solo si les da por desglosar palabras, ¡nooooo! Está procurando ver si de casualidad le atina al gusto de cada chico. Tarea heróica, debo admitir.
Hoy en su clase varias de las chicas denominadas "grandes" se le acercaron y en eso llegué yo con mi aire de paciencia reprimida. Estaban frente a la librera, y para obviedad nuestra buscaban un libro. Qué hermosa labor, pensé. Y había mucho por ahí, desde Grass hasta Reverte. Pero recordemos que son chicas no tan grandes, así que había que ver qué podían leer. En serio, tenían unas caritas de sed de lectura que hacía años que no veían en adolescentes como ellas.
Digo, a veces ese mundillo circense, como le digo a mi amigo Víctor E., nos hace olvidar que dentro de nosotros hay un auténtico interés en leer algo bueno. Pero no bueno de calidad, no. Bueno en el sentido que nos dé placer, como quien va a la heladería y compra un sorbete de lucuma con pisco sauer... De ese placer hablo. Esa ignorancia infinita y solo tener la terrible curiosidad de saber cómo se siente, y quedar felices o infelices, pero la prueba está hecha. Probar. Comprobar y refutar.
Las chicas se paseaban ambiciosamente sobre tomos de Crepúsculo (¡dios nos libre que lo lean!) y otros similares. Y pensando y repensando en nuestra juventud, la flor de aullidos de lobo sugirió... Saramago. Claro, nosotras chicas-mujeres grandes. Pero estas eran púberes. Había que buscar más.
Recuerdo que cuando leí La Hija de adelantado me gustó bastante, mucho a decir verdad. Sugerí ese. Chicas con cara de fuchi. ¡Ash!, qué exigentes, pensé. Buscamos y buscamos y hallamos La isla de la pasión de Laura Restrepo, con quien tengo un hermoso romance lector por ahora, y Marianela, de Pérez Galdoz, una delicia. Triste, pero una delicia.
Las chicas tenían ganas de algo así como un thriller, suspenso, terror... Y como tienen internet en casa, la flor y yo sugerimos un sitio de lo más fascinate.
Tarea:
Vayan a wwww.ciudadseva.com y en el menú busquen el Gato negro de Poe y todos los demás que se les antojen; o algo de Saki, si les gusta Saki... están hechas.
También busquen Vincent, de Tim Burton, en YouTube.
Servidas, chicas... a ver qué tal van con la lectura, luego les cuento.
PD: ¡La flor loba me dejará hacer una dinámica mañana en su taller, es de lo más emocionante!





